Somos La Nada. Y esa frase se me junta con la rioplatense "no somos nada". Aunque hay que entender que no es lo mismo. Cuando los místicos hablan de La Nada también hablan de lo Absoluto, o de El Todo. No es lo mismo no ser nada que ser La Nada. El problema son las palabras. Las palabras pertenecen a lo manifiesto, a la dualidad, al reino del Yo Soy. Por tanto, las palabras, mensajeras de la mente, que, a su vez, es el lenguaje de ese Yo Soy, lo manifiesto, la Fuerza Vital, apenas pueden señalar. Ni siquiera apuntar. Esa señal queda muy lejos de algo que está muy lejos de lo que cualquier objeto puede estar de la Fuente, del noúmeno, de lo no manifestado. Tal vez por eso Ramana Maharshi intentó expresarlo a través de la poesía. Que en palabras de Gustavo Cerati, "es la única verdad". La mente no puede explicar algo que no es de su mundo, éste mundo. La conciencia no puede explicarse a si misma. Es "Lo que es" podría decir Tony Parsons. El Ser. Somos. Somos Presencia. Presencia que es Nada. Pero, principalmente, o, para estar más cerca del entendimiento: Somos. Y esa es la única verdad, la única certeza. Somos. Yo Soy. El resto es un juego. Somos La Nada. Somos. La Nada, antes de la concepción. Yo Soy, la conciencia, después de la concepción. Pero ésto es pasajero. Un movimiento dentro de La Nada, del Absoluto. Una nube en el cielo. Somos eternidad siempre. Ahora, "somos" la nube que pasa.
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